Gracias a Masa Crítica de Babelio y a la Editorial Plaza & Janés he podido reencontrarme con uno de mis autores favoritos, un escritor capaz de mantenerme en vela por la noche y con una ambivalencia en el alma entre el deseo de terminar la novela y saber cómo termina y el deseo de que no se termine y continúe un poco más.
John Grisham es el maestro del thriller legal, autor de títulos que han brillado en la gran pantalla como “La tapadera” o “El informe pelicano”, sin olvidarnos de sus series como “Un abogado rebelde” o “El soborno” sin olvidarnos de sus obras de ficción o sus cuentos, es un autor todoterreno.
La portada nos presenta baja una luz tenue, cálida y anaranjada un pasillo de lo que parece un edificio clásico como bien podría ser un juzgado o una iglesia, pero eso no lo descubriremos hasta entrar en su lectura.
La viuda, un título que nos evoca a muchas preguntas se presenta con sencillez pero con una frase que martillea fuertemente “Esta vez, el veredicto no es el final”.
Un abogado acusado de asesinato se embarca en una carrera contrarreloj para descubrir al verdadero culpable.
Simon Latch es un modesto abogado de Virginia que gana lo justo para pagar sus facturas mientras contempla cómo su matrimonio se desmorona poco a poco. Hasta el día en que entra en el despacho Eleanor Barnet, una anciana que necesita redactar un nuevo testamento. Según relata, su marido le dejó una pequeña fortuna que nadie sabe que tiene.
Ahora que ha conseguido a la clienta más adinerada de toda su carrera, el abogado debe trabajar con discreción para mantener su riqueza oculta. Pero pronto la historia de la anciana empieza a resquebrajarse. Y cuando es hospitalizada tras un accidente de coche, Simon se da cuenta de que no todo es lo que parece. No solo eso. Se enfrenta a un juicio por un delito que jura no haber cometido: asesinato.
Así se nos presenta una historia de sombras y mentiras, de verdades e incógnitas que de manera magistral el autor nos invita a ir paso a paso tirando del hilo de la trama para descubrir quién es el asesino y porque nuestro protagonista se encuentra en medio de un torbellino de pruebas circunstanciales que le apuntan a él.
Una lectura viva, adictiva, que atrapa. Su prosa es muy pulcra, con lenguaje hábil y rápido, los diálogos aportan dinamismo a la trama y sus descripciones nos invitan a calzar los pasos de la justicia.
Una recomendación excelente para estas fechas.

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