dimecres, 20 de juny de 2018

No lo llames pasión


Hoy regresamos a una comunidad de vecinos alocada y a su vez complicada. Noelia Amarillo nos invitó a conocer a sus habitantes en “No lo llames amor” aunque en definitiva nos enamoramos y muchos de sus personajes secundarios merecían la oportunidad de contarnos como avanzaba su vida.

Ahora nos presenta No lo llames pasión, una novela con una portada que conjuga a la perfección con su entrega anterior y con una prosa que se esmera en colocar a todos los personajes en su lugar y mostrarnos pinceladas breves de lo que ya nos mostró, hecho que permite leer esta entrega de manera separada, aunque yo no lo recomiendo.

Nuestros personajes principales son Gala y sus hijas, una adolescente terremoto llamada Jimena y una chispeante pequeñaja llamada Gadea.

Gala está divorciada dado que Bambi tenía menos cuernos que ella, aunque su exmarido es un buen padre con las niñas. Este hecho la hace desconfiar de todos los hombres, prefiere estar sola que enfrentarse a la posibilidad de volver a sufrir aunque el destino le tiene preparado no uno sino dos pretendientes.

Calix y Rodrigo, dos hombres totalmente opuestos ente ellos, dos rivales por el amor de Gala y ella decide tener algo más que palabras con los dos.

Pero durará poco dado que su corazón se decantará por Rodrigo, un hombre diez años mayor que ella y con la paciencia más infinita que os podáis imaginar. Mientras ellos empiezan algo diferente, Calix caerá en las redes de Verónica, una compañera de Gala y quien poco a poco le anulará y sufrirá violencia de género.

Este es el punto en el cual la autora hace una crítica mordaz a la sociedad, como la victima puede ser él y no ella, como hay mujeres tan retorcidas capaces de anular a cualquiera y creer que se van a salir con la suya y no solo en las relaciones personales, sino también en las laborales, aunque nos muestra la esperanza en la sociedad dando la voz de alerta en la voz de la joven Jimena, una adolescente que ve más de lo que los demás piensan y que a su vez vive inmersa en su propio caos juvenil.

Esencia nos presenta una novela picante, con sus momentos al rojo vivo, profunda en sentimientos, actual y real. Con una prosa firme y liviana la autora nos lleva por las sombras de las relaciones tóxicas a la vez que la contrapone con la ilusión y el empezar algo nuevo de manera sana y adulta.

Espero que este no sea el último volumen de esta serie, la autora cierra la historia de Gala y Rodrigo, no os diré como aunque sí que puedo decir que las niñas tienen su propia magia para lograr lo que quieren. Me gustaría descubrir como Calix encuentra su luz. 

Aquí os dejo sus primeras páginas, solo tenéis que llamar al telefonillo y alguno de ellos os abrirá la puerta a sus vidas.