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dimecres, 6 de juny del 2018

Seremos recuerdos


Llegamos al final de una historia llena de amor y odio, de disculpas y el perdón, de amor sincero y sobretodo de amor por uno mismo, hoy nos despediremos de Macarena, Jimena, Adriana y Leo.

Seremos recuerdos, el final de “Fuimos canciones” de Elísabet Benavent ya no viene introducida por canciones, esta segunda parte es un punto y aparte, es un presente con sus altos y bajos para todos ellos y como intentan reconducir sus vidas y sus sentimientos.

Macarena perdonó a Leo y juntos deciden ser amigos, aunque no todo es fácil dado que Leo ahora sale con Raquel, una buena amiga de Macarena. Y aunque ahora son amigo y han apartado de sus vidas aquella Macarena y Leo que fueron, aquellos que ahora son recuerdos como bien indica el título de la novela, los nuevos ellos puede que estén al borde de un precipicio por aquello que en su momento no tuvieron.

Jimena ha encontrado el amor, pero le será muy difícil de comprender su pasado y esto la llevará a casi perder su propio corazón. Ella es un personaje que me encanta, cree en el más allá, en los espíritus y se cree la más liberal, es picarona y sensual, pero en el fondo es tradicional.

Adriana por su parte deberá abrir los ojos y ver que su vida con su marido Julián no es lo que quiere dado que el amor se presenta con un envoltorio muy diferente, cosa que le hará plantearse toda su vida y sus decisiones hasta el momento. Aunque durante un tiempo conoceréis a una doble Adriana, la que es y la debe ser.

Por descontado en sus vidas entraran nuevos personajes que crearan confusión y les obligaran a plantarse ante la vida que los demás creen que deben vivir y la que realmente quieren vivir.

Macarena descubrirá su camino profesional, aunque aún le queda mucho que sufrir con Pipa y su mundo de glamour y fantasía, aunque ella también nos dará alguna sorpresa.

Dicen que en la vida lo importante no es el destino sino el camino, pues bien, nuestros protagonistas están haciendo un largo camino de introspección, de maduración y sobretodo de autoafirmación que les llevaran al destino que se merecen.

Suma de letras sabe cómo presentar una historia y a unos personajes que vais a querer de verdad. 

Este final puede parecer en parte previsible, pero podría muy bien ser que acabará de manera diferente, lo bueno de esta autora es que nos presenta una historia creíble, actual, fresca, divertida, picante y con gran corazón.

Ágil en su lectura y más profunda de lo que parece, una vida cotidiana, o no tanto, pero que nos muestra nuestra sociedad, sus complejos y como hay que plantarle cara.

Aquí os dejo sus primeras últimas páginas. Nuestras amigas os esperan tomando una cervecita en la terraza.

dimecres, 30 de maig del 2018

Fuimos canciones


Hoy nos reencontramos con Elísabet Benavent, o como todas sus seguidoras la conocemos @BetaCoqueta.

La descubrimos con “Valeria en el espejo”, “En los zapatos de Valeria”, “Valeria al desnudo” y “Valeria en blanco y negro”, poco tiempo después decidió subir la temperatura en las casas de sus lectores con “Alguien que no soy”, “Alguien como tú” y “Alguien como yo”, después nos invitó a vivir la vida del rock con “Persiguiendo a Silvia” y “Encontrando a Silvia”, a principios del año pasado nos regalaba “El diario de Lola” y nos alegró el invierno con “Martina con vistas al mar” y “Martina en tierra firme” y no nos podemos olvidar de “Mi isla”.

Hoy regresa para presentarnos una bilogía muy musical, donde la amistad es un pilar fundamental para nuestras nuevas amigas. Fuimos canciones es un título muy pensado y estudiado, cada capítulo viene introducido por el título de una canción y su interprete y con un subtítulo más que elocuente sobre lo que sucederá.

Los capítulos se van intercalando entre la voz de ella y la de él, pero dejadme que os los presente.

Macarena es una joven que vive y trabaja, con una jefa odiosa, en Madrid, allí vive su vida junto a sus dos grandes amigas, Jimena que perdió en la adolescencia al amor de su vida y no lo ha vuelto a encontrar y Adriana quien se enamoró y casó muy joven pero que a su matrimonio le falta chispa.

Macarena es asistente de una blogger con malos modales y tirana a más no poder, su actual follamigo Coque es como un niño pequeño con el que conformarse hasta que una tarde se encuentra con ÉL.

Él es Leo, el amor de su vida y también su odio más profundo, en el pasado intentaron que su relación funcionara varias veces hasta que todo se rompió. Leo es profesor universitario de literatura y para él, su historia con Macarena también tiene odio y rencor, aunque también buenos momentos.

Juntos son un Big Bang, se odian con la misma intensidad que se aman.

Esta entrega nos presenta su pasado, tal y como ellos lo vivieron y su presente, sin olvidarnos de Jimena y Adriana quienes descubrirán por si mismas aquello que realmente quieren pero que a la vez les asusta. El amor no siempre es fácil, pero para estas tres amigas parece una ironía del destino.

Esta primera entrega nos deja con ganas de saber si nuestras protagonistas tendrán un final feliz o si estropearan su vida sentimental otra vez. 

La autora juega a la perfección con caracteres dispares, con la ironía, con la presentación de unos sentimientos a flor de piel y con una proximidad entre el lector y sus protagonistas que se comunican vía WhatsApp y que son el hombro donde las otras se apoyan.

Me ha recordado a sus inicios a la saga Valeria, aunque va un paso más allá y profundiza en temas que para una parte de la sociedad son tabús.

Sé que me estoy alargando un poco, pero no os diré nada más, aparte de recomendaros su lectura, solo os diré que he probado de ir compaginando la música con los capítulos pero no lo he logrado hasta una segunda lectura, ya que este ejemplar que nos presenta Suma de letras es adictivo y cuando te das cuenta ya has leído más de uno y de dos.


divendres, 9 de març del 2018

El día que se perdió la cordura

“A veces el destino nos pone a prueba para que sepamos que existe”

Hoy voy a entonar un mea culpa, hace unos días una buena amiga me invito a leer “El día que se perdió el amor” pero yo no había leído su entrega anterior, así que siguiendo su sabio consejo, que nunca falla, me vi atrapada en El día que se perdió la cordura, la primera novela de Javier Castillo, todo un éxito de ventas y de público y que yo ahora os recomiendo fervientemente.

Un thriller atípico, con giros inesperados, personajes definidos y otros más desdibujados que presupongo se perfilaran en su segunda entrega y que en cuanto termine esta reseña empezaré a leer.

La novela empieza con una descripción casi fotográfica, una imagen que el lector no podrá sacarse fácilmente de la cabeza, un hombre camina desnudo por la calle con la cabeza de una mujer joven en las manos aun sangrando.

En el centro de Boston, a pocas horas de Navidad aparece a quien todos llamaran “El decapitador” dado que no habla y no se le puede identificar. Este hombre será llevado a un centro psiquiátrico para ser evaluado por el Dr. Jenkins, una eminencia quien desde un principio le considera alguien muy listo y peligroso.

Poco después aparecerá allí una caja misteriosa que involucrará al FBI, Stella Hyden se dedica a crear perfiles de mentes perturbadas, pero a partir de este momento, el autor nos invitará a retroceder diecisiete años en el tiempo y a un momento en que el reloj empezó una cuenta atrás en el pueblo de Salt Lake y ahora es tiempo pasar cuentas.

Una historia de contrapuntos, de amor y odio, de felicidad y tristeza, donde la cordura y la locura se dan de la mano y nos recuerdan que hay locos que están muy cuerdos y cuerdos que esconden en su interior una gran locura.

La novela está formada por capítulos cortos que le aportan dinamismo, narrada en primera persona por Jacob y Steven y en tercera persona por un narrador omnisciente que altera la narrativa creando una conjunción única de voces fácilmente discernibles para el lector.

Estos capítulos vienen introducidos por la fecha, la hora y el lugar donde nos deberemos situar, una pequeña referencia tangible dado que la trama está repleta de giros inesperados, de falsas apariencias, de máscaras y de acción.

Un thriller en toda regla, altamente adictiva y poco predecible, el autor nos lleva por una ruta poco transitada donde la manipulación creará un juego de sombras y reflejos que os llevará a leer un capítulo más hasta el final donde las ganas de continuar hacen que la piel de los dedos piquen al no poder pasar otra página más.

Suma de letras nos ofrece un novelón que bien podría ser llevada a la gran pantalla. Para todos aquellos escépticos que no habéis caído aún en la locura, os dejo aquí sus primeras páginas.