dijous, 19 d’octubre de 2017

Enséñame a olvidar



Erica M. Chapman es una joven que tras una dura prueba personal ha encontrado en la escritura una manera de redimir su dolor y perdonar, un ejemplo de la sanación a través de las palabras y de contar a alguien tus propios sentimientos aunque los noveles un poco y cambies los personajes.

Si salís ilesos de Enséñame a olvidar es que no habéis leído con el corazón y la mente, esta historia es una cuenta atrás que paso a paso, día a día se va transformando en una cuenta hacia adelante.

Ellery siente dolor en el alma, está cansada de vivir, solo tiene diecisiete años pero la vida la ha devorado y escupido y no puede más, va a acabar con todo, hoy todo terminará con el cañón de una escopeta. Pero el destino no quiere dejarla escapar y todo falla, llevándola frente a Colter, un compañero de clase quien con su propia carga en sus espaldas intentará salvarla.

Ellery ha perdido a su hermana pequeña, ella asume toda la culpa de lo que fue un accidente, su padre se ha marchado y su madre tiene una fuerza que intenta arrastrarla hacia la luz, aunque no sabe lo que le pasa.

Ellery y Jackson son amigos desde pequeños y aunque ella finja estar bien, él sabe que pasa algo.

La vida de la joven empezará una cuenta atrás hasta la noche de Halloween, momento en que lo volverá a intentar. Durante estos días, no restará amigos, sino que sumará una nueva gran amiga, no se empezará a despedir, sino que se enamorará y aunque guarda su secreto y el de Dean, su tercer mosquetero de pequeños, uno logrará lo que quiere.

Esta historia es altamente adictiva, cada día es una hoja de calendario que Ellery arranca y deja en el olvido con el único propósito de terminar, pero sin darse cuenta, su vida empieza a llenarse de luz, amigos, amor, familia cada uno a su manera le mostraran la importancia que una simple decisión egoísta puede llevar a los demás.

Aquí nadie juzga si es de valientes o de cobardes, pero sí que plantea no solo los motivos que pueden ser el detonante de una decisión tan drástica, sino como este hecho transforma la vida de los demás, de aquellos que se quedan a llorar y sufrir una pérdida más.

Ediciones B en su colección Sin Límites nos plantea un tema duro, difícil y angustioso con unos protagonistas demasiado jóvenes y que aún no han vivido pero con sencillez, humildad, ironía, sarcasmo y un poco de mala leche.

Con una prosa fluida, un lenguaje cercano y mucho dialogo, unos pocos días, unas pocas páginas dicen mucho más que mil deseos o sueños.

Veintiocho días que ofrecen veintiocho oportunidades para cambiar de idea y purgar los fantasmas que se esconden a la luz del día y que dan consuelo bajo un cielo estrellado.

Me ha dejado sin palabras.