dijous, 16 de juliol de 2020

Efecto colateral


Hay veces que antes de contar una historia, de empezar a comentar una novela hay que dejar pasar unos días, pocas veces me pasa, pero reconozco que Rafa Melero Rojo es uno de los autores que me obliga a replantearme sus tramas negras para poder desgranar de manera delicada sus tonalidades grises.

Me paso con “El secreto está en Sasha” y hoy quiero hablaros de Efecto colateral, su última novela publicada por Alrevés Editorial.

Esta historia es como una pequeña Matrioshka, una historia que encierra otra, un presente que nos irá contando retazos del pasado del protagonista transformando una historia que podría ser plana en un compendio brillante de personajes y con un narrador de excepción.

Tomás, nuestro protagonista le va explicando a si amigo Enrique e motivo que le ha llevado a una isla remota e Tailandia donde ahora viven los dos. Es en su charla donde conoceremos su historia, su pasado y donde la acción nos llevará a un marco temporal real y actual.

Así es su portada, dos hombres mirando el ocaso de un día o de una historia a los pies del infinito mar, un lugar donde todo parece calmado y tranquilo, un final que espera quizás un nuevo día.

Todo empezará en Lleida con la muerte del padre de Tomás, un hecho que despertará en su hijo una sed de venganza que le consume y donde el precio a pagar no le importa. 

Sus amigos Antonio y Julián le ayudaran robando y abriendo su propia caja de Pandora, los secretos que no se deberían de conocer, el poder de la palabra será el detonante perfecto para que todos los jugadores de esta partida de ajedrez quieran recuperar la caja, su dueño, las personas perjudicadas por los secretos e incluso el Estado.

Para ellos tampoco importaran los métodos, los medios o los daños colaterales, todos querrán la caja. Unos secretos que salpican el entramado social y económico actual.

Poco de la trama os voy a contar más, cada lector abrirá su caja de Pandora y podrá acompañar a Tomás en su venganza hasta llegar a un final sorprendente pero que encaja a la perfección.

Su prosa es muy limpia, el tempo se mantiene en la narración y el hecho que el protagonista nos explique su historia creo que lo hace más cercano y real. Sus descripciones son muy cuidadas y consigue una gran complicidad con el lector.

Sus personajes secundarios son sólidos, le aportan carácter a la narración transformándola en una obra coral.

Me gusta mucho una frase de la contraportada: “… es una historia de amistad, lealtad y honor, aunque también de venganza, sangre y muerte”.