dijous, 5 de març de 2020

La ciudad de cristal


Hoy es uno de esos días en que me cuesta encasillar la obra que os quiero presentar en un solo género.

La Editorial Impedimenta nos regala una obra que equilibra la literatura en sí y el amor por ella, lo onírico, la novela gráfica, la realidad y la ficción, unos personajes reales conocidos y queridos por todos, la poesía visual, las reflexiones de la vida y en cierto modo el feminismo.

Isabel Greenberg nos presenta La ciudad de cristal, una historia que nos presenta a los hermanos Brontë partiendo del momento en que eran seis y quedaron cuatro. Tras la muerte en 1925 de María y Elizabeth, el padre de los Brontë los reúne a todos bajo el techo señorial de su hogar, un lugar triste donde el tiempo era eterno y se aburrían mucho. 

En ese momento nace la chispa del universo literario posterior de las hermanas Brontë, los cuatro hermanos idearon un mundo solo para ellos, con sus propias islas, sus normas y reglas, sus habitantes y todo aquello que podían imaginar.

Su inspiración nacía de las lecturas de la biblioteca de su padre, desde “la Biblia” a “Los viajes de Gulliver”. La vida en su ciudad de cristal brillaba hasta que los Dioses decidieron destruirla, dos de los hermanos Charlotte y Branwell crearon Angria cuyos relatos se conservan, mientras que Emily y Anne crearon Gondal cuyos relatos se han perdido en el tiempo y solo se conserva su poesía.

Estas historias y sus personajes les acompañaron a lo largo de su corta vida, dado que solo Charlotte sobrepaso los treinta años.

La autora me ha conmovido, su mezcla entre la historia, la fábula, la biografía de los hermanos y sus vivencias es perfecta, es como un mundo total donde los sueños entran en la ensoñación diurna, donde la mente se siente libre más allá del cuerpo físico.

Agudiza de manera muy discreta pero contundente grandes reflexiones de la vida, el amor por la literatura y a su vez la creación literaria.

Sus ilustraciones son muy naif, en cierto punto realistas y a su vez invitan al lector a creer que todo es un sueño. Los colores son vívidos, la estructura es lineal y enmarcada en viñetas aunque nos encontraremos con algunas a página completa.

Y si se me permite el apunte, la encuadernación en cartoné con su cinta de marca páginas es sublime, es el envoltorio perfecto, una edición de lujo, como los cuentos de cuando éramos pequeños y soñábamos con grandes aventuras solo que ahora ya hemos crecido pero seguimos soñando.

Antes de terminar e invitaros a que lo leáis, aquí os dejo sus primeras páginas y las propias palabras de la autora: “…contiene inexactitudes y anacronismos y muchos vuelos de la fantasía, por lo que este libro debe disfrutarse como una obra de ficción".