dimecres, 28 de març de 2018

Tras la estela de un sueño



Lucía de Vicente, ha sido la merecida ganadora del VIII Premio Vergara - El rincón de la novela romántica – con la novela Tras la estela de un sueño, una novela que juega con muchos matices y que nos llevará a conocer historias muy duras pero que afortunadamente consiguen su final feliz, o al menos ofrece la oportunidad de redención y superación a sus protagonistas.

Si os soy sincera aún no he digerido del todo la novela ya que toca muchas teclas y por desgracia muchas podrían ser demasiado reales y crueles, así que os daré algunas pinceladas.

Muchas vidas confluyen en esta historia y cada una de ellas tiene un sueño por cumplir. Nuestra protagonista es Cristina, una ingeniera informática que está creando la página web de la Fundación Ángeles Olvidados junto a su director, un hombre que la saca de sus casillas, que la trata con frialdad y que le pone pegas a todo.

En una de sus reuniones él, Rafa, la deja con la boca abierta y con la cita anulada en sus narices, al pedirle explicaciones descubre a Niki, un niño protegido por la Fundación que está muy enfermo en el hospital y ante la negativa de Rafa de llevarla con él, decide tomar sus propias decisiones.

Así es como la vida unirá a Cris con Niki, un niño que le robará el corazón desde el primer momento y a quien gracias a su corazón de oro salvará de una maldita enfermedad llamada leucemia que no respeta ni a los niños. Así como se nos introduce una relación de cariño y afecto, descubrimos el motivo por el cual Cristina toma sus decisiones y la verdadera historia de Niki.

Poco tardará Cristina en pedir la custodia del niño y la posible adopción con la ayuda de su familia, a la que vais a adorar y reír con su manera peculiar de hablar, pero lo que no espera es que tras sincerarse con Rafa este se vuelva su aliado más fiero.

Rafa es un abogado con una hija pequeña, Paula, un amor de cría que lo único que quiere es una mama. Rafa desconfía de Cristina al principio pero después deberá descubrir realmente que es lo que siente por su pitagórina. 

Así, de una manera casi providencial se transforman en una familia disfuncional cada uno con un niño y a su vez intentando descubrir un nosotros posible entre ellos.

La trama se complica y endurece cuando al investigar el juez que lleva la custodia del niño descubren un grupo de hombres importantes con  gusto por los menores y que parecen más una secta de pedófilos.

Álex, el mejor amigo de Rafa, lo investigará por varios motivos y uno de ellos es que esta trama se remonta a cuando él estaba en un centro de acogida y veía lo que sucedía pero necesita pruebas.

Tres adultos y dos niños que intentan superar sus propios miedos y cicatrices para poder hacer justicia y tener un futuro lleno de amor y risas.

Seguro que he hablado demasiado pero con una prosa fluida la autora me ha seducido, ha logrado enamorarme de sus personajes y a su vez tener ganas de acabar con alguno. Ha combinado a la perfección el amor con el sexo, mostrando la importancia de lo uno con lo otro, las relaciones familiares, las diferencias entre ellas y la inocencia y miedo que puede atenazar el corazón de un niño a ser abandonado.

He llorado y he reído, pero sobretodo he sentido.

Os dejo sus primeras páginas que nos cede Vergara. No la dejéis escapar, vale su peso en oro.


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