dissabte, 1 de juliol del 2017

París es siempre una buena idea



Por Raúl Gotor


¡Por fin tenemos lo nuevo de Nicolas Barreau en un formato para llevar a todas partes!  El autor que nos encandiló con “La sonrisa de las mujeres”, vuelve para cautivarnos con una historia de amor, ilusiones y sueños a medio realizar. Nacido en Paris en 1980 es un escritor atípico, amante de su privacidad que estudió lenguas románicas en Sorbona. Envuelto en libros (trabajaba en una librería francesa) decidió encandilarnos él mismo con sus novelas obteniendo un gran éxito: “Me encontrarás en el fin del mundo”, “La sonrisa de las mujeres” o “Atardecer en París”. 

Booket nos ofrece esta maravillosa novela, ¡la portada es bonita, pero el interior es todavía mejor!

París es siempre una buena idea nos acerca a la vida de Rosalie, una chica de familia acomodada que nunca quiso una vida fácil y no se dejó amedrentar para poder crear su propia papelería en París y convertirse en ilustradora. 

Llena de deseos y de emociones ahogadas, vive su día a día con René, su novio, sin mayor emoción que la cotidianeidad de no inhalar su propia soledad. Marx Marchais, el escritor más famoso de Francia en cuentos infantiles le ofrecerá la mayor oportunidad de su vida, ilustrar su próximo éxito: El tigre azul.

Robert Sherman, proveniente de una familia americana de importantes abogados, es experto en literatura. El destino hace que viaje hasta París para sopesar una oferta como profesor en la Universidad de la Sorbona. 

Un día, paseando por el barrio de Montmatre y en plena transición existencial, se encuentra con una pequeña librería llamada Luna Luna dónde la exposición de El tigre azul, hará que se enfrente con su ilustradora para pedir explicaciones.

¿Qué esconde El tigre azul? ¿Por qué Robert se agita de tal manera al ver el libro publicado en ese país? 

Un pasado que permanece oculto y une demasiados destinos hará que lo que comienza como un encuentro en forma de ataque se desarrolle como aquella historia de amor que todos querríamos vivir en algún momento de nuestras vidas.

Escrita de una forma muy grácil, ágil como suelen ser este tipo de novelas, Nicolas nos sumerge en el mundo de personajes muy bien definidos, una Rosalie soñadora, un Robert orgulloso pero comprensivo, un Marx un tanto huraño, una madre (la de Rosalie) clasista y una Rachel (me reservo su parentesco) muy… Rachel. 

Una historia tierna, hecha para consumirla a pequeños tragos donde, aunque previsible, la trama engancha. Nicolas nos ofrece una oportunidad para escapar de nuestra monotonía y viajar a París donde, siempre con la Torre Eiffel como centro de todo, deleitará a los amantes de historias de amor únicas.

Os dejo sus primeras páginas para empezar a caminar por la ciudad de la luz.


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