dijous, 2 de març de 2017

Respira, Rebecca, respira...



Respira Rebecca, Respira… cambiando el nombre de nuestra protagonista a más de una o a casi todas y todos ha habido algún momento donde nuestro Pepito Grillo nos ha susurrado que respiráramos antes de decir algo inapropiado, pero por mucho que Rebeca respira acaba explotando contra la mayoría de la población.

Bárbara Alves nos presenta a una mujer de treinta y ocho años con un trabajo que no la llena, tres hijos que la traen loca y un marido divino que desaparece por el foro con gran facilidad. Rebecca es imperfecta, malhablada, ingeniosa y sincera, aunque para mi gusto se pasa de la raya.

Ediciones B nos ofrece una novela fresca, con grandes dosis de ironía poco fina y muy directa, con un lenguaje poco formal y poco comedido.

La autora nos muestra una de las caras de la moneda de muchas mujeres, más que en la forma en el fondo, exagera sus reacciones culpando a todo lo que se menea menos admitir que Rebeca podría cambiar un pelín, del mismo modo que entre sus amigas se despellejan vivas pero con buen rollo y muchas gitanas en el WhatsApp, en el trabajo su jefa la mangonea y ella se rebota contra las clientas del gimnasio que están en forma y desearía hacerlas engordar a todas.

Básicamente Rebecca esta frustrada por su vida, su hijo mayor es un adolescente con las hormonas revolucionadas, su hija de nueve años es una adulta en miniatura y su bebe de dos años la agota, con ellos tres debe hacer malabarismos.

A Rebecca hay que conocerla.

La prosa es muy fluida y rápida de leer, juega con introducir el formato WhatsApp y enfatizar con mayúsculas la voz de cabreo, esta historia es ideal para olvidarse del mundo, ver que no a todos nos va bien y que hay muchas maneras de afrontar las cosas, ya sea que tu ex sale con otra, que tu peso no es el que quieres, que tus hijos son revoltosos o que tu marido es un caso aparte.

Me han gustado los personajes secundarios y cómo interactúan con ella, ya sea por redes sociales o como amigas deslenguadas.

Creo que la portada de la novela ya nos dice mucho de la protagonista y su actitud frente al mundo, una peineta, una copa, el cigarro y cierra los ojos frente a lo que no le interesa.

Si vosotras tampoco sois perfectas comprenderéis a Rebecca, pero recordad que o que criticáis de los demás también lo pueden criticar de vosotras. Una novela donde los dardos envenenados con mala leche vuelan de espalda en espalda y en alguna ocasión con poca puntería.


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