dissabte, 14 de gener de 2017

Todas las canciones de amor que suenan en la radio



La erótica del poder tiene nombre propio y es Ryan Riley un hombre con los ojos azules del pacífico, un cuerpo de infarto, una inteligencia aguda y una sonrisa capaz de desarmar a un ejército, sin olvidarnos de su tormento que quizás empecemos a descubrir en Todas las canciones de amor que suenan en la radio, primera entrega de una trilogía e alto voltaje firmada por Cristina Prada quien se recrea en las fantasías de cama y en dos protagonistas a los que les cuesta reconocer que del odio al amor hay un paso y viven en una auténtica montaña rusa.

Booket nos presenta también a Maddie, una joven independiente, que ha sufrido lo suyo en la vida pero que gracias a sus mejores amigos sigue adelante consiguiendo un trabajo que le encanta, con un jefe que es un buenazo y donde el jefe de su jefe es Ryan Riley.

Sus mundos chocan en cuanto sus miradas se entrelazan y aunque ella no quiere nada con su jefe y él no quiere nada con nadie que trabaje para él las cosas se les complican aterrizando en una cama.

La propia autora hace referencias a “Cincuenta sombras de Grey” anulando la posibilidad de que el lector lo haga de manera propia, una historia con pinceladas parecidas pero con raíces de momento diferentes.

Sus personajes secundarios son de lujo, Alex y James, los gemelos más maravillosos del mundo, y Lauren quien ahora trabaja con ella pero que fueron todos juntos a la Universidad crean un contrapunto entre la amistad y la obsesión.

La prosa es fluida, las descripciones detalladas al extremo y no nos podemos olvidar del marco de fondo como es la maravillosa ciudad de Nueva York que adquirirá presencia propia como un personaje más.

Del mismo modo que cada escena importante para los protagonistas viene marcada con una referencia musical, desde los éxitos de los años cuarenta hasta Lady Gaga, banda sonora propia digna del propio título de la novela.

La trama de Maddie y su familia es muy emotiva y arranca alguna lágrima, pero marca un antes y un después en ella y en una promesa que no podrá cumplir.

Al ser una primera entrega el final puede ser bueno, malo, muy bueno o muy malo, y quizás por ello la autora decide narrarlo en la voz de los dos protagonistas, primero en la voz de ella y después en la voz de él. Del mismo modo que nos regala el primer capítulo de la siguiente entrega “Todas las canciones de amor que aún suenan en la radio”.

Tomad un Martini Royale con vuestros nuevos amigos y preparaos para ser seducidas.

Continuará…



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