dijous, 4 de febrer de 2016

Yo fui a EGB 3



Tras haber llorado de risa y haberme sentido nostálgica de aquellos tiempos me va a costar mucho hablar de Yo fui a EGB volumen 3.

Si, aquellos tiempos en que los maestros siempre tenían razón, que si te quejabas en casa sobre los profes tus padres te miraban y luego preguntaban ¿Qué es lo que has hecho? O te contestaban “El profesor sabe más que tú y tiene razón”, una época donde el termino Bullying no existía pero sí que lo hacia el “abusica” de turno. Cada uno de nosotros jugábamos un rol en un aula de treinta y pico y si no eras de los populares o los guapos más te valía no ser empollón como mínimo.

Si me preguntáis si volvería al cole, hoy por hoy la respuesta es ni de coña, pero lo que este libro me ha regalado son los recuerdos buenos de aquello que vivimos una generación que descubría las series de televisión, las mafias del patio con los cromos de picar, los álbumes de cromos que necesitaban pegamento, la consabida excursión a la fábrica del cola cao o de la chupa chups, las meriendas que alargábamos para no hacer los deberes y las canciones tontas, sin olvidarnos del boom de Parchís, Enrique y Ana, Regaliz o Teresa Rabal, si es que éramos unos inocentones de cuidado.

Que levante la mano quien no lloró como un descosido con la enfermedad de Don Mati en la película “La guerra de los niños”.


No envidio para nada a la generación actual que parece que vuelven de todo y se están perdiendo una época que no regresará.

Sus dos autores Javier Ikaz y Jorge Díaz nos muestran de una manera muy amena y divertida lo que fue nuestra infancia sin móvil, ni portátiles, que lástima que la imaginación que construía fuertes apaches con una sábana entre dos sillas o una tienda envolviendo la compra con servilletas se haya perdido por el camino.

Plaza & Janés nos devuelve a unos tiempos quizás mejores para unos que para otros, pero que guardamos con cariño todos.

¿No eres de la generación EGB? ¿Quieres saber cosas de las batallitas de tus padres tan modernos ahora? Este libro también es para ti, un mundo de recuerdos y anécdotas para comentar y compartir, pero cuidado, este volumen como sus predecesores tiene un magnetismo que si lo prestas no esperes que te lo devuelvan y si tienes visitas escóndelo bajo el cojín, si aquel escondite secreto que en teoría no sabía tu madre aunque te hacia la cama y cambiaba las sabanas.

Ni se os ocurra jugar con los cromos de picar o colgar el poster en las paredes, no sea que retrocedamos en el tiempo y el mundo pueda ser mejor que el de ahora.

Desde aquí solo dar las gracias a aquellos profesores que me enseñaron algo más que sus asignaturas, al de gimnasia aún no le he perdonado por hacerme saltar el potro y a las monjas por enseñarme a esquivar tizas. 

Sí, yo Fui a EGB y me lo he pasado chachi piruleta con este libro y espero que haya muchos más.


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