dimarts, 1 de març de 2016

Camino al placer



Anabella Franco es una auténtica revelación y revolución en la novela romántica argentina y afortunados de nosotros podemos disfrutar de sus títulos gracias a Vergara.

Con su pluma ágil, sus sentimientos a flor de piel y su sensualidad bañada a la luz de la luna ya nos sedujo con “Nada más que una noche” y “Una noche con ella”, hoy se ha propuesto llevarnos con ella Camino al placer.

En esta novela nos encontraremos con dos protagonistas que no pueden ser más antagonistas de ellos mismos, tranquilos que no se me ha trabado la lengua, quiero decir que ellos son sus peores enemigos.

Es cierto que muchos de nosotros cuando nos vemos en el espejo vemos lo que otros no ven, nuestras imperfecciones e inseguridades salen a flor de piel y si a ello sumamos que siempre hay personas que dinamitan la confianza de los demás, la imagen que vemos es autodestructiva.

Natalia es una joven maestra de veintiocho años, tímida, atada por su madre y las convenciones del instituto donde trabaja y la mangonean. Cree que nunca encontrará a nadie que la quiera y por eso decide escribir su propia novela y dejar de leer las de los demás.

Cuando decide empezar cruza por su vida un hombre atractivo, de cuarenta y muchos, su propia fantasía hecha realidad y así es como empieza a escribir, lo que ella no esperaba es que aquel hombre se fijará en ella, la sedujera y la enamorará.

Todo sería perfecto si Julián, no fuera el padre de una de sus alumnas, una joven que solo desea que sus padres vuelvan a estar juntos y les hará la vida imposible. Julián tampoco se ve como Natalia, se siente fracasado, frustrado en el trabajo y poco comprendido.

Ambos serán el reflejo perfecto del espejo del otro, aunque Natalia deberá decidir qué es lo mejor para los dos aunque le parta el corazón.

En esta novela la autora nos regala dos historias, la de Natalia y Julián y la que esta está escribiendo sobre ellos descubriendo a sus alter-egos Nadia y Fabián. 

Realidad y ficción se mezclan para mostrar dos almas gemelas que aunque el tiempo les ha separado unas décadas sienten lo mismo y sus corazones laten al unísono.

¿Qué importa la diferencia de edad si la persona es la adecuada? 

Una novela que profundiza en las relaciones familiares, en las responsabilidades y en la importancia de seguir los dictados del corazón. Voy a robarle una frase a la novela “Vale más un instante robado al tiempo que la eternidad equivocada”

Pura inspiración


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