dilluns, 18 de gener de 2016

Tras una máscara



Con Tras una máscara, Stella Knightley nos presenta a los protagonistas de su trilogía “Mujeres ocultas” publicada por Esencia, una serie que nos hará vivir granes pasiones pasadas y presentes y con la que viajaremos por parte de la Europa olvidada llena de secretos y mentiras, encuentros y desencuentros, y secretos de alcoba.

La joven Sarah Thompson está profundizando para su tesis doctoral en la vida de la joven Luciana Giordano, una joven privada de los placeres mundanos y resguardada entre los muros de su casa hasta que su padre la entregue a su futuro marido. Luciana tenía una mente inquieta para la época, junto a ella descubriremos la Venecia de 1753 y su maestro en las sombras le mostrará los placeres terrenales y quizás la hará libre o la llevará a la muerte. Un punto interesante sabiendo que su maestro fue Giacomo Casanova.

Sarah acaba de romper con su novio desde que empezó la facultad. Su historia me recuerda mucho a la de “La bella y la bestia”, su novio Steven era como Gastón un hombre que necesitaba brillar y ser contemplado por su belleza y su intelecto, pero en el momento en que Sarah empieza a brillar por si misma su amor empieza a apagarse.

Mientras Sarah está en Venecia y disfruta del privilegio de poder consultar la biblioteca privada de Marco Donato, nace entre ellos una relación de leal amistad y que quizás si las cosas fueran distintas serían más que amigos. La autora juega con los emails entre estos dos personajes para presentarnos su pasado y su presente, todo aquello que no se atreven a decir en voz alta y que es más fácil explicar a un desconocido.

A través del diario de Luciana parece como si las dos protagonistas distanciadas en los siglos estuvieran hablando de tú a tú, un juego magnifico e luces y sombras, sueños y anhelos que se reflejan en las almas de cada una de ellas.

Dejaré la trama escondida tras la máscara, pero me gustaría puntualizar en la narrativa de la autora, en su manera de no decir las cosas y como estas se sobreentienden por el lector, sus detalles en las descripciones de los lugares muestran una gran documentación histórica y sus personajes son sublimes.

Para ser la primera parte de una trilogía, la importancia recae en presentar a los protagonistas y sus caracteres, aquello que les define y lo que sus corazones desean. 

Sarah desnuda su alma frente al lector mientras que Marco se esconde entre las sombras, pero con un poco de intuición descubriréis enseguida que ya lo conocéis.

La narrativa fluida, el juego de pasado y presente, la mezcla de las dos historias y el juego de los sueños y las cartas, hacen de estas novela una presentación de gala que se lee en un suspiro y que tras el cierre de la historia de la joven Luciana el lector buscará saber que sucederá con Sarah y Marco o Sarah y Steven.

El efecto Casanovas ataca de nuevo.

La libertad que una persona puede conseguir con el anonimato llevando una máscara es inimaginable, del mismo modo que una comunicación vía internet donde no se vislumbran los ojos de aquel que se haya al otro lado. El problema es que las máscaras caen y las verdades afloran.

Aquí os dejo sus primeras páginas y muy pronto descubriremos que se esconde “Tras un abanico”.


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