diumenge, 6 de setembre de 2015

Cómo se hace una chica



Por Ángela Sánchez Vicente


Si últimamente habéis visto a chicas reír descontroladamente o sonrojarse sin motivo aparente puede ser un efecto de la lectura de Cómo se hace una chica.

La autora Caitlin Moran ya nos sorprendió con Cómo ser mujer, una novela en que los tabúes no existen y se habla directo, alto y claro sobre la condición femenina.

En esta nueva entrega se centra en una protagonista mucho más joven, Johanna Morrigan, una joven entrada en kilos que vive con sus padres y su hermano menor rodeada de humildad dado que su situación de precariedad económica ha hecho estallar la burbuja de fustraciones de los padres. 

Él quería ser músico y ella sólo quería una vida tranquila con una familia soñada y la realidad los unió en un destino muy pintoresco. 

La joven es la que lidia entre los abusos del alcohol de su padre y el abuso de los tranquilizantes de su madre y con la vida de su hermano pequeño pero ella misma acaba cayendo en la botella, las pastillas y un deseo sexual desenfrenado que calma masturbándose cada dos por tres.

La novela es muy gráfica, casi fotográfica y con unos personajes tan fuertes que es imposible no dejar volar la imaginación y ver las escenas desde dentro y disfrutar, enfadarte, emocionarte, reírte y quizás llorar con ellos.

Tiene todos los ingredientes y aún se acentúa más cuando la joven decide cortar con todos los malos rollos y cambiar de nombre y destino. 

Ahora se llama Dolly Wilde pero no podrá escapar a todo aquello que ha visto y tiene tatuado en su alma. ¿Hacia dónde la llevará el viento? ¿Soplará a su favor?

Juzgad vosotros mismos, para mi sale del fuego para entrar en las brasas… 

Sin haber cumplido los dieciocho años se convierte en una gran cronista musical y se codea con grandes grupos de música, los conciertos son su hábitat natural y se vuelve un ave nocturna. 

Aquí quizás tiran un poco de cliché ya que dudo mucho que todos los músicos sean víctimas de abusos de substancias o las victimas favoritas de las adiciones pero sea como sea vuelve a darle a la botella, al humo y al sexo.

El sexo ha dejado de ser en solitario y ahora lo comparte con Brighton, el poseedor de un grandísimo miembro.

Realmente parece asustar pero sólo os he hecho un dibujo muy general de lo que es la novela. Hay diálogos desternillantes y al romper todos los tabúes y viajar a los extremos nos ayuda a ver como nuestra cierta normalidad es muy apreciable.

Hiperrealista, moderna, femenina, sin pelos en la lengua… una chica que goza de los excesos de la vida para escapar de una vida poco idílica. 

Nunca he entendido a la gente que se priva de sus sentimientos, emociones puras para contaminarlas con adicciones pero quizás con esta novela podemos ver que hay detrás de cada abuso.

¿Queréis conocer a esta joven? No os arrepentiréis.

De la mano de Anagrama reiréis con ella, os enfadareis, le querréis dar un consejo o quizás alguna bofetada aunque alguna vez os levantarías de vuestro sofá y la aplaudiríais con todas vuestras fuerzas.

Animaros a la aventura.

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