divendres, 8 de maig de 2015

París 2041



Una de las novelas más duras que he leído y no solo este año, sino desde que tengo memoria ha sido París 2041, con solo el título la mayoría pensará en la ciudad de la luz, en la ciudad del amor, pero Ezequiel Szafir nos transporta a un París de un futuro próximo donde se ha instaurado un nuevo orden.

París ya no será lo que es, la ciudad está dividida en dos zonas, una donde viven los franceses de cepa y cuyo gobierno les vende la hegemonía de la raza y de las creencias religiosas y por otro lado nos encontraremos con la Zona Libre, que es precisamente todo menos eso, es donde viven los musulmanes, los judíos, todos aquellos que se salen de los cánones del gobierno. Viven recluidos en sus guetos con lo imprescindible y con la llama de la esperanza extinguiéndose.

La novela está construida sobre todo desde el punto de vista de la Resistencia en la personificación de dos jóvenes Antoine y Nicholas, dos personalidades distintas a la par que se juegan su vida por ayudar a la Resistencia a obtener lo que necesiten para la llegada del D, el día en que todo cambiará y la libertad regresará o París será pasto de la muerte.

El juego de la política europea tiene su peso en el nacimiento de la Unión Europea y como los estados miembros han ido anexionando ideales o han sido separados por ellos.

Ezequiel Szafir me ha sorprendido, su novela muestra como la historia tiende a repetirse pero que a su vez no tolera a los dictadores, que cuando un conflicto empieza por motivos religiosos estos se extienden hasta abarcar todas las creencias, unos contra otros y olvidando la individualidad de las personas.

Cuando empecé a leerla pensé que era un poco más de lo mismo, un futuro distópico donde la maldad de unos pocos se instaura sobre una mayoría, pero quede absorbida entre sus páginas, estaba siendo llevada hacia las calles de un París donde cada persona está vigilada por la autoridad, donde la libertad de expresión esta suprimida y donde las personas que no piensan como los demás son aniquiladas, subyugadas y recluidas.

Su narración me ha mantenido con el corazón encogido y la piel de gallina, sus descripciones son tan gráficas, tan realistas y detalladas que sientes no merecer el mundo en el que vives cuando piensas que aunque sea una ficción hay lugares en el mundo que se hayan en disyuntivas parecidas.


Quiero puntualizar que se trata mucho de más de lo que se podría pensar, no es solo una crítica social, una vez leída toda veo que se trata de una oda a la libertad, a la amistad, a igualar las diferencias, a amar a aquel que es diferente y a mantener la llama de la esperanza encendida por un mundo mejor.

Ediciones B nos llama a pensar, a profundizar en nosotros mismos y nos regala una pesadilla que puede tener un final mejor.

He intentado no dar ningún spoiler, aunque me muero de ganas de contaros como personajes secundarios y de la Resistencia van dándonos piezas de un rompecabezas que resulta apabullante.

Una novela en la cual me ha costado mucho mantener alguna página sin una anotación, parece construida sobre sentencias y verdades.

El punto más sentimental para mi gusto se establecerá en la relación romántica de Antoine y Farida, una joven musulmana de la que se enamorará solo viendo sus ojos y la relación de Antoine con el pequeño Zac, puntualizo el pequeño adulto Zac. Ellos son el faro que ilumina la novela hacia un destino mejor.

Bienvenidos a una novela que cambiará a más de uno.

¿Es un futuro apocalíptico o premonitorio? ¿Estamos realmente condenados? 


1 comentari:

  1. Sí, resulta difícil hablar del libro sin contar algún spoiler sobre todo de la parte final que es increíble todo lo que sucede en la parte final. A mí también me ha gustado bastante y seguro que lo releo en el futuro.

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