dilluns, 9 de març de 2015

Una noche con ella



Anabella Franco nos sedujo, nos conquistó, nos enamoró con “Nada más que una noche” y por fin ha llegado su segunda parte Una noche con ella.

En la primera entrega conocimos a una familia disfuncional donde tres hermanos sobrevivían en una vida muy dura y aunque la autora se centró en la hermana mayor y en mostrarnos un Buenos Aires desconocido por muchos de nosotros no se olvidó de dejar huella con el resto de personajes.

Hoy podemos decir que hemos conocido mucho mejor a Helena, la hermana mediana, una joven con el alma vieja, cansada de su propia vida, que ha vivido en la oscuridad demasiado tiempo y que gracias a la ayuda de su hermana y su cuñado ha empezado de nuevo, ha salido del mundo de la noche, ha dejado atrás el asco y la repulsión que sentía por sí misma y ha decidido ir a la facultad y trabajar de recepcionista en un hotel.

En la antigua vida de Helena conoció a Mariano, un hombre autodestructivo con un pasado cruel que le arrebato a su familia, un hombre que considera que merece morir y que lentamente tienta a la muerte consumiendo droga. Él es el dueño de la cadena de hoteles donde trabaja Helena y tras una noche donde reino el silencio entre ellos decide iluminar esos ojos hermosos y mostrarle lo que es volver a sentir.

Dos personas marcadas por su pasado con un trato establecido que se escapa cuando los dos se enamoran, Helena se lo confiesa, Mariano se resiste, pero la simple idea de perderla le hará cambiar y luchar por ella, por él mismo y por hacer justicia con aquellos que le arrebataron a su familia.

Helena ha encontrado a su ángel negro, y Mariano su ángel de luz.

Esta entrega nos muestra que hay que luchar por la vida, que aunque los cambios den miedo hay que apostar por ser mejores, que casi nada es imposible y que el pasado debe quedarse en el pasado aunque nos haya llevado hacia un buen presente y a un futuro con grandes sueños.

Hay que soñar, hay que luchar, no nos podemos rendir ante las situaciones que no podemos cambiar pero podemos adaptarnos y decir NO, dejarnos ayudar por aquellos que nos quieren y cambiar nuestro propio destino.

Me encanta la relación de Helena con su hermana Lavina, son dos ramas que han crecido juntas pasando por las mismas dificultades, aunque una se fue fortaleciendo y plantó cara y la otra creció en la oscuridad y se fue debilitando hasta un momento donde ya no pudo más.

Anabella Franco no solo nos cuenta la historia fascinante de Helena y Mariano, sino que sigue mostrándonos cómo evoluciona la vida de Lavinia y de Nick, de la madre de las chicas y de su pequeño hermano Héctor.

Si no habéis leído la anterior entrega no pasa nada dado que la autora nos da las suficientes migas de pan para ir construyendo lo básico para no perder el hilo, pero en este caso yo os recomiendo que lo leáis, así descubriréis que aun siendo dos novelas continuas son muy diferentes.

Vergara apuesta por una autora actual, fresca, seductora y que combina a la perfección una faceta romántica con una faceta introspectiva de los personajes sin olvidarse de presentarnos su hogar, Buenos Aires, una ciudad que espero poder visitar y donde la rueda de la fortuna me ha llenado de amigos en la distancia.

Quizás allí encuentre a mi ángel negro.


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