dilluns, 26 de gener de 2015

El Dios del desierto



Hoy llega a nuestras librerías la nueva novela de Wilbur Smith, una novela que nos retorna a viejos conocidos y a muchos nuevos que están por llegar.

Cuando uno se enfronta ante el reto faraónico de describir con simples palabras todo aquello que ha sentido, ha vivido y ha sufrido página tras página en El Dios del desierto, descubre su propia incapacidad para resumir tan grande cometido.

Nuestros amigos de Duomo nos adelantaron un ejemplar y ha sido un regalo digno de reyes que nos ha mantenido en vela. Pocos autores de novela histórica son capaces de descubrirnos no solo una época o un lugar lejano y además añadir una gran aventura, un reto a la imaginación y a la inteligencia, un sinvivir de peripecias sin olvidar los pequeños detalles que hacen posible trasladarnos a la estación de las lluvias, a navegar por el Mar Rojo, a vivir apasionados romances y a luchar con bravura contra los hicsos.

Todos aquellos que ya conocéis su serie sobre el Antiguo Egipto: “Río sagrado”, “El séptimo papiro”, “El hechicero” y “El soberano del Nilo” reconoceréis a nuestro protagonista al instante, para aquellos que no conozcáis la serie y queráis descubrir una gran epopeya podéis leer tranquilamente El Dios del Desierto como novela independiente, dado que el autor da apuntes muy concretos sobre aquello visible e invisible de su novela y la podréis disfrutar como la lluvia en el desierto.

Taita, es el hombre que vela por el Faraón y por su Egipto, este eunuco es considerado como la conciencia del Faraón, igual que lo fue antes de su padre, es inteligente, con una gran capacidad para aprender, es hábil con las armas, instruido en el arte de la guerra, valiente como pocos, poeta, medico e inventor, todo en él le muestra como la mano derecha de un joven Faraón que le otorga ante los ojos de su súbditos honores de noble, algo impensable en dicha época.

Taita, solo tiene dos puntos débiles, sus dos pupilas, las dos jóvenes princesas egipcias y hermanas menores del Faraón, Tehuti i Bakatha, dos jóvenes que se enfrentaran a su destino con honor y dignidad aunque su corazón muera en ello en las fauces de un monstruo, aunque… ya lo descubriréis.

Los Hicsos amenazan su Egipto y urde un plan complejo para acabar con ellos creando grandes alianzas con el Minos de Creta, una alianza que le pedirá el mayor sacrificio de su larga vida.

Todo lector se verá embarcado en un viaje arduo y peligroso por el desierto, por mar, en ciudades despóticas y con implacables enemigos.

Lo que más me seduce de Wilbur Smith son sus personajes, todos pensaríamos que una novela sobre el Antiguo Egipto giraría sobre la figura del Faraón y no de un hombre que se ha formado a sí mismo, de sus soldados y nuevos hermanos, Zaras, Hui y Toran, y sobre todo de dos princesas valientes y aguerridas y de su joven amiga Loxias, un trio inseparable que mostraran el coraje del corazón noble, la alegría del primer amor, el sacrificio por su pueblo y la valentía de un soldado.

La historia del Antiguo Egipto es eterna y tallada sobre piedra, El Dios del desierto dura un latido de corazón en manos del lector, es tan seductora con sus descripciones sobre ciudades como Tebas, Babilonia, Creta y los oasis del desierto que no deseareis regresar.

Religiones y culturas encontradas, el poder de la plata y las joyas, el honor y el amor por la patria, la magia y el más allá, son solo algunos de los elementos que descubriréis sobre un periodo que ha fascinado desde la antigüedad.

“El mayor poder reside en la mente y el corazón”


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