dimarts, 5 de novembre de 2013

La firma de todas las cosas



Por Àngela Sánchez Vicente


Una novela que huele a las más exóticas fragancias de jardines lejanos entremezclados con la frescura y el aroma clásico de los bouquetes de todo un linaje.

La firma de todas las cosas es el encuentro entre las certezas científicas y las certezas indemostrables de la vida. Aquello seguro y aquello que necesita de un acto de fe para que se convierta en una verdad.

Nuestra nueva amiga, Alma Whittaker vive en Filadelfia con sus padres, su padre es un reconocido explorador botánico y su madre, a pesar del papel social de las mujeres en el siglo XIX, es una mujer estricta y que sabe tanto de botánica como el hombre más instruido.

La vida de Alma gira y empieza a cuestionarse la realidad y la veracidad de la cosas cuando conoce a su amado. Pasa de ser una mujer con un carácter muy científico que la lleva a comprobar el cómo y el porqué de todas las cosas a ser una mujer que, influenciada por él, se adentra en el mundo de lo invisible, lo mágico y lo espiritual.

Un camino en que se complementan y un enriquecimiento constante en que el mundo de uno impregna poco a poco al del otro y al mismo ritmo que sus corazones empiezan a latir en una misma dirección.

Su amor crece a través de una vuelta al mundo donde se nos describirán parajes sorprendentes como Londres, Perú, Tahití y un larguísimo etcétera.

Alma llega a conocer a tanta gente, tantas culturas diferentes y tantas maneras de comprender el mundo y la vida que se alzará como una mujer de la Ilustración, un desafío a la era moderna.

Elizabeth Gilbert describe un marco de fondo minuciosamente bello, unos personajes construidos con mimo y detenimiento con una psique que va evolucionando en el devenir de los capítulos. Su prosa es música para los oídos dado que parece elegir las palabras con sutileza como un perfumista elige los aromas que confeccionaran un perfume con un sentido, significado y significante únicos.

Una novela de constantes contrastes que entremezclan la ciencia y la fe poniéndolos en un dialogo permanente. Un viaje al interior de Alma que crecerá sin prejuicios y se abastecerá de su alrededor para conformar su mundo y su todo.

Quizás solo necesitaba que alguien la despertara, le abriera los ojos y le mostrara el mundo a través de otros colores y otros olores.

SUMA de Letras apuesta de nuevo por una novela que nos despierta miles de emociones y que no deja indiferente para nada, al perderse en sus páginas uno descubre la importancia de una vocación, de un linaje y del seguimiento de un sueño a la vez de como un nuevo punto de vista o una nueva visión puede cambiar nuestro mundo y transformar todo lo que nos rodea.

Un libro vitalista, que alienta a vivir nuevas experiencias sin desligarse de la tradición, un canto al amor ya sea por una profesión, un linaje o un nuevo amor.

Son las pequeñas cosas las que cambian y matizan nuestra cotidianidad.

Muy recomendable para los amantes de las buenas novelas, para leer acompañado de un buen té aromático con toques de menta. 

Una historia que al descubrirla se os clavara en el alma y se tatuara en vuestra piel.

Dejaros embriagar por esta obra y permitiros dudar de las cosas que os rodean. Desnudad vuestra mirada, derribad los muros que os aíslan y dejad que caigan las vendas. Liberaos de prejuicios y aprended allá donde estéis.

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